sábado, 29 de agosto de 2009

Rencor

Despierto y veo, en el velador, tus aretes junto a el fracaso del intento de intentarnos. Nuevamente no supimos separar el deseo de la compañia; no tengo la virtud de antes y tu tienes mas huellas del pasado. Quiero encontrar el punto medio, la conciliacion entre sangre y sentimiento, que reune en un pesimista las sonrisas perdidas. El presente nos junto por azar premeditado.

El dia no me da para hacer mas que pensar en lo que te propones a tanta velocidad, sin darte cuenta que el del apuro soy yo, aunque primero quiero un cafe, fumar unos cigarrillos para volver a la cama contigo. Pero llega el recuerdo del par de veces que necesite de ti y no estabas. Cambia mi pensar y detesto por, nuevamente, dos segundos a la razon.

Y ahora que sera de lo expuesto: si tu no eres tu, ni yo quiero ser la sombra de ayer.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Amores eternos


Desnuda se sentía igual que un pez en el agua,
vestirla era peor que amortajarla;
inocente y perversa como un mundo sin dioses,
alegre y repartida como el pan de los pobres.
No quise retenerla, ¿de qué hubiera servido
deshacer las maletas del olvido?
Pero no sé qué diera por tenerla ahora mismo
mirando por encima de mi hombro lo que escribo.
Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa;
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un corto invierno.
Conservo un beso de carmín que sus labios dejaron
impreso en el espejo del lavabo,
una foto amarilla, un corazón oxidado,
y esta sed del que añora la fuente del pecado.
Antes que la carcoma de la vida cotidiana
acabara durmiendo en nuestra cama,
pagana y arbitraria como un lunes sin clase
se fue de madrugada, no quiso ser de nadie.
Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa;
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un corto invierno.