Hace unos dias estuve en una playa alejada, con un grupo de personas con suerte, que se dan el placer de comprar un pedazo del borde del oceano y colocar cartelitos por doquier que rezan "propiedad privada" (no llego a recordar cuando disfrutar del mar dejo de ser gratis). Trate de perderme recorriendo todo el lugar: con casas de portada de revista, muebles de diseñador y vecinos que no se saludan; alejandome de la musica electronica y el whisky llegue al litoral. Solo tu podrias apreciar ese paisaje en silencio, sin traicionar el momento. Entre aves negras y blancas que rompian en danzas de guerra con el pico escarlata por defender un lote de arena, el peculiar olor de la brisa, el sol naranja a punto de ir a dormir, las pequeñas olas verdeazuladas y mis volutas de humo no habia nada mas.
Recorde lo mucho que te gusta la playa, a pesar que casi siempre preferias las piscinas, por no confiar en tus habilidades para nadar, cuando te abrazabas de mi para andar muy juntos dentro del agua y colocar besos humedos con miradas nada discretas. Tu serias la persona perfecta para romper ese momento de soledad, te lo permitiria por que estarias callada por darme compañia. Quise abrazarte cuando inicio la noche para no tener frio, pero me confundi de mujer cuando regrese a la ciudad. Ya muy dentro de la noche, el licor y la musica, no pude dejar que, tambien, ella se confunda.
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