
El festejo por un año mas de vida de un compañero fue celebrado con comida y vino. Ya no hubieron bailarinas, amanecer, ni neglille de trofeo. Muchas risas y conversaciones de personas muy distintas hacian de la reunion un buen momento, para nada aburrido, lleno de anecdotas y nuevas confianzas que despertaban el libido de algunos. Yo los veia desde el halo carmesi de mi copa llena.
Pero sabia que no debia quedarme, tenia a alguien que ver. Ya me habia adelantado que el resfrio estaba haciendo estragos en su cuerpo. Tarde mucho mas de lo pensado en dejar la reunion: sabia que era tarde para disculpas.
Mientras la luna era casi completa, llame a ver si aun queria dormir acompañada. Con la respuesta concreta del no, tome rumbo a casa. Recorde que habia deuda pendiente con el pasado. Con la luna llena iluminando el camino, pense en saldarla pronto.
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