martes, 30 de septiembre de 2008

El Rayo



Hoy pase el dia acompañado con el recuerdo de un compañero, un hermano escogido, tan familiar como las cosas de mi morada, un inconforme, que esta un poco lejos para poder terminar, quiera alguien, cerca, por que nunca se fue en realidad. Aun hay brindis en su nombre, aun hay memoria para usted. Un tipo mas parecido a mi que yo, si es que puede ser esto posible y conveniente. Un genio (si, si, si, disculpa si lo digo y nadie lo cree). Tan joven como puede ser un recuerdo, tan viejo como llega a ser un mal habito.

No es que lo aprecie mas que al resto (sabe bien que no, y eso es lo perfecto), pero si se me hace mas dificil digerir los fines sin esa frasecita caustica para zanjar discusiones, esa palabra precisa que salvaba cualquier tema, esa desfachates para lanzarse de testa y llevar a las niñas, ese "vale" cuando no bastaba la explicacion dada. Es dificil describir algo tan complejo para otros. Trabamos amistad entre los trebejos del ajedrez, en las bancas de un parque lleno de humo y licores; la seguimos de reojo durante las batallas en el deporte rey, la amoldamos durante charlas nocturnas con agua y pan, la probamos con lecturas (a los dos nos gusta Hesse) y musica, terrenos en donde me lleva amplias ventajas (gracias por eso compadre), y al fin la afianzamos con dadivosas muestras de despego por nuestros preciados vicios, dejandolos en la mesa. Al Rayo que ilumina y destruye, le rindo cariño y admiracion. Salud, por nuestros ultimos pecados.

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