lunes, 29 de septiembre de 2008

Y paso...



"Algun dia tenia que pasar" le escuche decir a ella. Y si, paso. Logramos acertar en el mismo lugar (que es mio) y hora sin proponerlo, esta capital es tan grande y tan pequeña como uno quiera evitar. Fue algo extraño para los dos (aunque me consuela pensar que un poco mas para ella); imaginar que hace tan poco tiempo esta reunion de dos soldados, siempre dispuestos a guerra, habria terminado en una batalla de dimes y diretes, reproches sin sentido, naufragos sin salvavidas, sin hallar salida, como conflicto religioso. Es que los dos nos sabemos divinos: ella naranja y celeste, como los atardeceres y este servidor tan felizmente caido.

Pero ahora que ya hicimos las paces y las conciencias estan limpias de tanto ser lavadas, el encuentro de miradas y reacciones fisicas no nos delataron; mejor para ella que en ese momento era la unica que tenia algo que perder. Silencio mi presencia acertadamente para asi salvar la velada. Yo fui un caballero y le brinde un "salud" con la copa y los ojos, alli acabo el romance del encuentro. Dice que hubiera preferido verme en compañia, para estar en igualdad de condiciones supongo; lo que sabra hoy es que la ventaja la tenia yo, siempre la tengo. El hacer de ese momento una tregua de paz estaba en mis manos, fui amable y deje que el todo se convierta en nada. Seguí mi rumbo nocturno y no pense mas en como acabaria su diversion. No es que no exista una huella (o mal llamada herida), pero ya todo esta, por el momento, en su sitio. Hay cosas mas importantes que compartir las noches... aunque yo aun la piense toda una hora al despetar.

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